
Los controles a vendedores informales en los exteriores de los centros educativos es bien visto por las autoridades de los planteles, porque consideran que son productos que no cuentan con normas de salubridad.
A lo interno de las instituciones existen bares cuyos productos cumplen con higiene, calidad y alimentación balanceada que abastece a la cantidad de alumnos que tiene cada escuela o colegio.


















