El Cisne

Datos Generales y Geográficos

 

 

Datos Generales y Geográficos
Concepto Descripción
Latitud 3º 50' 9.19" Sur
Longitud 79º 26' 22.96" Oeste
Altura 2.390 m.s.n.m
Extención 106.31  km2
Clima Temperado – húmedo
Población 1532 habitantes
Temperatura 12.5 º C  temperatura promedio
Distancia de Loja 72 Km
Límites Norte:  Con la Parroquia Gualel y parte de Salatí
Sur:     Con las Parroquias de San Pedro de la Bendita y Zambi
Este:    Con el Cantón Catamayo y la Parroquia  de Chuquiribamba
Oeste:  Con las Parroquias de Guayquichuma  y Salatí (provincia de El Oro)
Fiestas Cívicas Fiestas de Parroquialización  1 de mayo
Fiestas Religiosas 15 de Agosto, 8 de Septiembre – Festividad de la Virgen María
Importancia Parroquial Aquí se levanta un enorme templo gótico, muy concurrido durante todo el año por peregrinos del austro ecuatoriano y del norte peruano. En su interior se venera la sagrada imagen de Nuestra Señora de El Cisne, tallada en cedro a fines del siglo XVI por Don Diego de Robles.
 
El Cisne, fue nombrada Parroquia Rural en el año de 1986. La Parroquia El Cisne se encuentra a 70 Km de Loja.
 
El 30 de Mayo y el 15 de Agosto se celebran sus principales festividades. Inmediatamente después de la festividad de Agosto, se realiza un acto religioso muy impresionante ya que los devotos llevan en sus hombros la hermosa imagen hasta la ciudad de Loja, la tarde del 20 de agosto ingresa a Loja la Virgen del Cisne para presidir las festividades religiosas, comerciales y agrícolas que desde 1824 se efectúan el 8 de septiembre, según decreto del Libertador Simón Bolívar. El 1ro de noviembre retorna a la parroquia en hombros de sus devotos.

 

Atractivos Turísticos

 

 
 
El relieve de esta meseta donde se asienta esta parroquia, posee una arquitectura vernácula y que en general es muy accidentada ya que la forman una sucesión de cordilleras y columnas de poca altitud, esta meseta se encuentra sobre la cordillera de los Ambocas, en esta escarpada cordillera se encuentra asentada la parroquia de El Cisne cuya fama en el ámbito religioso es muy grande e importante por estar allí erigida la Basílica de la Virgen del Cisne.

La Basílica es de estilo ojival, su construcción fue iniciada por el reverendo padre Ricardo Fernández, quien dejó sentados los cimientos y las columnas del primer piso, la obra fue continuada por los Padres Oblatos quienes terminaron el Santuario.

Junto al Santuario se encuentra la Torre del Reloj, construida por los moradores, en ella reposan dos campanas medianas que anuncian las horas, ocho pequeñas con las que se tocan los repiques y dobles de las llamadas a las ceremonias y una campana mayor utilizada para anunciar situaciones de emergencia como incendios, y robos al santuario, todas las campanas son manipuladas por un sistema eléctrico. 

 

Características del Sector

Es una de las Parroquias rurales del cantón Loja, con una topografía muy accidentada y de difícil acceso.
La orografía de esta zona es muy irregular, las pendientes del terreno  sobrepasan el 100%, sin embargo y a pesar de estas condiciones existen una población que depende en buena forma de las actividades agrícolas y ganaderas.  Los terrenos están muy erosionados y deforestados.
 

Actividades Productivas

La agricultura y la ganadería son las fuentes de riqueza del sector, producto de las siembras de temporal. No tienen ningún sistema de producción de abono orgánico  y utilizan abonos químicos, vertiendo los residuos en potreros y quebradas.

Otra de las actividades principales de la Parroquia es la actividad religiosa y comercial, constituyendo el turismo religioso una actividad económica de especial significación.
Cuenta con infraestructura de agua potable en algunos barrios, con el sistema eléctrico y de algunas instituciones que prestan importantes servicios a la comunidad. 
 

División Política-Administartiva

Políticamente la parroquia cuenta con los siguientes barrios:

  1. Ambocas
  2. Chaquircuña
  3. Agua del Milagro
  4. Huasir
  5. La Nona
  6. La Concha
  7. Millubo
  8. Santa Teresita

 

 Reseña Histórica

 

 

Sentado sobre el lecho de oro, hacia el noroeste de la ciudad de Loja, yérguese el encumbrado risco del Cisne, casi siempre graciosamente coronado de purísimas nubes. A sus plantas, deslizase ora impetuosas y espumantes, ora tranquilas y cristalinas, las aguas del tibio Guayabal, las que a poco de beneficiar con su frescura pintorescos huertos y fértiles praderas, corren a mezclarse con el caudaloso Catamayo. Al respaldo del misterioso monte, cual gigantesco muro se destaca la majestuosa cordillera de Ambocas como sirviéndole de abrigo, de los helados cierzos del norte y del poniente.

Arduo y muy penoso, es de ordinario, el ascenso hasta la cumbre del Cisne. Sus faldas de abrupta pendiente, el suelo cruzado a cada paso con hondas quiebras abiertas por lluvias torrenciales de largos siglos, hacen la subida lenta y fatigosa. Sus contornos por otra parte, desprovistos de arboledas, y donde escasamente crecen arbustos de pequeña talla, contribuyen a darle aspecto algún tanto monótono y sombrío. Más, no tarda en experimentarse impresiones las mas gratas, cuando coronada la pendiente, se expande de improvisto hacia el sur el horizonte, para desarrollarse ante la vista del fatigado caminante el más bello y encantador de los panoramas. En medio de un laberinto, o mejor dicho, de un verdadero oleaje de montes y de crestas, que cruzan aquí y se abren más allá, para luego entrelazarse, hasta  perderse en las vaporosas líneas del Cajanuma.

No bien coronada la altura del misterioso monte, de  seguida, déjase ver la pintoresca Parroquia del Cisne, con sus ranchos de rojizas techumbres, diseminadas caprichosamente por el altozano y la ladera, con jardines de vistosas y fragantes flores con su templo añoso y venerado, coronado por modesto campanario. Asentada la aldea del Cisne como nido de águila sobre la cima de inaccesible risco, con su aire de sencilla majestad, es el sitio más venerado de nuestro territorio, un lugar donde todo corazón cristiano siente las más tiernas e inefables emociones. Y éstas, como hemos dicho, no son producidas, desde luego, por la amenidad de los campos, ni por la frondosidad de las flores, ni por la variedad de las plantas, nó; porque allí todo nos convida a desligarnos de lo terrenal y a  elevar nuestro espíritu a una región superior; a ponernos en comunicación inmediata con Dios, con el cielo y con María. ¡Y qué pensamientos tan llenos de esperanza y de consuelo nos despierta la visita del santuario con sus envejecidos muros! Ante él, parecen desfilar una por una todas aquellas magníficas imágenes, a cual mas tiernas y embelesadoras de los Libros Santos, el Cedro secular del Líbano, el frondoso ciprés del Monte Sion, la soberbia palma de Cadés, la oliva coposa de los campos, el gallardo rosal de Jericó, emblemas y figuras todas de María y de la singular protección suya a sus devotos.

En aquella misteriosa cumbre perdida entre las nubes, el peregrino siéntese verdaderamente elevado a regiones donde el corazón se abre a las más sublimes esperanzas.

Y aquí, justo es de preguntarnos ¿porqué este modestísimo rincón de nuestro suelo aparece tan venerado y respetable? ¿Qué tesoro de valor inapreciable encierra en su seno esa escondida aldehuela para que tan poderosamente atraiga las miradas y simpatías de todos? Su tesoro lo diremos, constitúyelo una imagen de María, de exterior humilde, pero cuyo rostro transparenta una luz indeficiente,  extraordinaria. Si; una devota imagen de todos conocida con el título significativo de VIRGEN DEL CISNE; una imagen que ha más de tres centurias tiene alzado su  trono en aquel templo, donde reina y reinará siempre por el atractivo de sus singulares beneficios, y el ascendiente de sus grandes misericordias. Tal es la riqueza inapreciable que encierra ese santuario.

Los principales pobladores, a no dudarlo, fueron procedentes del valle de Chucumbamba  (hoy Chuquiribamba), a cuya jurisdicción perteneció El Cisne, el largo período de cientos de años. El carácter, usos, costumbres, rasgos o notas fisiológicas son bastantes fundamentales para establecer la unidad de origen entre los habitantes de los dos pueblos. Los cisneños fijaron probablemente su residencia en aquel sitio, hacia los años de 1560 o sea doce años después de la segunda y definitiva fundación de la ciudad de Loja.

Durante el coloniaje, los territorios del Cisne fueron parte integral de la provincia de Ambocas, a la cual pertenecían  también los pueblos de San Lucas, Santiago y Chuquiribamba. Las tierras que señalaron al principio a la comunidad del Cisne, fueron más extensas, en proporción de las que se concedieron ordinariamente a otros pueblos, al igual habitados por familias de indios.  Porque aún, cuando de conformidad con las Leyes de Indios, no se debía adjudicar a los naturales de cada asiento sin la propiedad de una legua en contorno del poblado, sin embargo,  por excepción  y a causa de ser El Cisne tan lleno de barrancos y despeñaderos, se le aplicaron algunas leguas a la redonda, según provisiones de la Real Audiencia de Quito, y varias ordenanzas confirmatorias de los corregidores de Loja.

El Cisne, a lo que parece, tuvo una población nada despreciable, puesto que en sus inmediaciones, se habían fundado tres parcialidades o dependencia, denominadas Ari, Ganajapa y Nona; esta última, la más antigua, dio en parte, origen a las otras. Sin embargo, es conocido  que azotado el pueblo con frecuencia por terribles epidemias de viruela y sarampión, su población  decayó notablemente, y vino tan a menos que, un siglo después de fundado, el centro del poblado, no contaba  sino con cinco indios tributarios de la  Real Corona. 

Despoblación  tan notable, entre otras razones, dio asidero a los visitadores nominados por la Real Audiencia, para que ordenaran hasta tres veces la reducción de los indios del Cisne, primeramente al sitio de Gonsaballes (hoy Gonzabal) y después  al Valle de San Juan de Chuquiribamba. Sin embargo, estas ordenanzas no se redujeron a la práctica, porque justamente encariñados los indios con el suelo que les vio nacer, y repugnando por otro lado, la convivencia con los de Chuquiribamba,  con quienes estuvieron  siempre mal avenidos y en continuos desacuerdos, opusieron tenaz resistencia a las órdenes de reducción; y  a la final, consiguieron que se expidiera una Real Ordenanza, según la cual, se les dejaba en libertad para trasladarse si lo querían, a Chuquiribamba, o para quedarse en el Cisne.

El Cisne y Chuquiribamba, dos aldeas que formaron parte integral de una misma parroquia se habían disputado entre sí la primacía de sede o cabecera parroquial, desde muy remotos tiempos.
En consecuencia, desde 1620, más o menos, El Cisne fue, de hecho, constituido centro principal de la parroquia, y en tal categoría se mantuvo más de un siglo, por la absoluta decadencia de Chuquiribamba, cuya población tocaba casi su fin.

Junto con los honores de cabecera cantonal el Cisne llegó a imponer su nombre a todo el territorio parroquial, designándose con el título de “Parroquia o Doctrina de Santa María del Cisne” calidad que conservo hasta mediados del siglo XVIII como lo acreditan muchos documentos de la época, y en especial, más de 24 autos dictados en el Cisne por los Visitadores Franciscanos, entre los cuales se registra uno del Ilustrísimo Romero, Obispo de Quito en 1720.

Al finalizar el siglo XVII, el Cisne a su turno vino la decadencia y tuvo que ocupar puesto secundario porque reaccionado el pueblo de Chuquiribamba, tornó esta iglesia a ser cabeza y matriz del territorio parroquial, duró tal orden de cosas, hasta la última demarcación de  parroquias que un siglo después hizo la autoridad eclesiástica.

Aunque el Cisne es lugar donde se han establecido algunas familias de mestizos,  sin embargo, en su mayoría la población actual se compone de naturales, que por lo general, han conservado el carácter e inclinaciones propias de su raza. Sin embargo, los cisneños menos dados a la holganza que sus congéneros, se distinguen  por su dedicación a las labranzas de los campos; son casi todos agricultores y merced al cambio de sus productos agrícolas con los de Zaruma, han llegado a procurarse algunas comodidades y viven con bastante holgura.

Sus casas regularmente alineadas y tenidas con aseo, sirven de hospedería a los peregrinos que acuden, en gran número a la fiesta del 15 de Agosto, y entre año, a la celebración del mes de Mayo.

En 1873, siendo presidente de la República del Ecuador el Doctor Gabriel García Moreno, se elevo a El Cisne a la categoría de parroquia civil, separándose definitivamente de Chuquiribamba. 

 

Santuario del Cisne

 
 

A 70 kilómetros de Loja, en medio de una humilde pueblo de campesinos, se levanta un enorme templo gótico, muy concurrido durante todo el año, por peregrinos del Austro Ecuatoriano y del Norte Peruano. El templo es imponente en sí y mayor grandiosidad le da su ubicación en la cumbre de una escarpada montaña. En su interior se venera una imagen de la Virgen María tallada en cedro, a fines del siglo XVI por Don Diego de Robles, el autor de la Virgen del Quinche y la de Guápulo.

Fueron los campesinos los que decidieron viajar a Quito en busca de una imagen de Guadalulpe- la Virgen Morena, patrona de la América Indo-hispánica- y en 1594 le erigieron una ermita. La Virgen del Cisne, desde esa época, es la “reina” de los campesinos y su devoción se ha extendido por todos los ámbitos.

El 30 de mayo y el 15 de Agosto celebran sus principales festividades en la parroquia de El Cisne. Inmediatamente después de la festividad de agosto, se realiza un acto religioso muy  impresionante, y quizá único en su género: miles de peregrinos llevan en hombros la portentosa imagen hasta la ciudad de Loja. La procesión es impresionante, son kilómetros de gente que camina cumpliendo las tradicionales “promesas”; todos pugnan por la suerte de cargar la imagen un momento durante el trayecto.

Por fin, la tarde del 20 de agosto ingresa la Virgen del Cisne, en la ciudad de Loja, para presidir la gran festividad religiosa, comercial y agrícola que desde 1824 se efectúa el 8 de septiembre, según lo decretó el Libertador Simón Bolívar en su visita a Loja en Octubre de 1822 y que fue ratificado después mediante un Decreto Supremo de Julio de 1829, dándole al evento la calidad de Feria, con exención total de tributos.

El 1 de noviembre retorna nuevamente en hombros de sus devotos hacia su Santuario; y es que la Virgen es campesina. Viene a la ciudad, con motivo de la fiesta; pero retorna junto a ellos a su Santuario levantado en ese pueblecito humilde y acogedor, cuya restauración en su estilo tradicional se concreto  para darle mayor atractivo turístico. 

“El Cisne, montaña sagrada, escogida por Dios y entregada a María, para que sea, en el tiempo, símbolo de gracia y perdón”. Pueblo asentado en las agrestes estribaciones del Fierrohurco en la cordillera Occidental de Los Andes y a una altitud de 2.440 metros sobre el nivel del mar; con su caprichosa orografía presenta una paisaje irregular, suntuoso y propicio para la meditación y el libre vuelo de la imaginación que atraviesa las fronteras de lo humanamente apreciable por nuestros sentidos.

El Cisne viene a constituirse geográficamente en el corazón del Austro Ecuatoriano; siendo posible llegar hasta él, ascendiendo paulatinamente desde la vecina parroquia de San Pedro de la Bendita por una amplia carretera que tiene un recorrido de 22 kilómetros.

Esta distancia ordinariamente es cubierta por los diferentes medios de transporte terrestre; sin embargo, en innumerables ocasiones, los miles de peregrinos prefieren avanzar a pie, y algunas veces completamente descalzos. A esto se suman contadas ocasiones en que, desde pequeñísimas distancias, los fieles ingresan al Santuario de rodillas, guiados por la emoción de encontrase frente a frente con la Madre de Dios en una advocación que por siglos ha tocado profundamente las fibras de la religiosidad del pueblo.

El Cisne actualmente mantiene conexión, con importantes sectores de la Costa, Sierra y Oriente Ecuatorianos. Cabe resaltar el hecho de que dada su condición de único Santuario en la zona austral, goza de un singular y significativo prestigio religioso, motivo por el cual es considerado como la más alta expresión de la fe en Cristo y del amor a la Madre de Dios. Consecuentemente, se ha convertido en un de los lugares más visitados en el sur de la Patria.

En cuanto a sus habitantes, se ha llegado a determinar que éstos, en su gran mayoría, constituyen grupos familiares descendientes de los Paltas y son todos ellos firmes y permanentes guardianes de su sagrada imagen, a la que honran y veneran. Como único medio de subsistencia en su estilo característico de vida, practican la rudimentaria y escasa agricultura y ganadería; y decimos escasa porque periódicamente la zona es afectada por terribles sequías que muchas veces han obligado al éxodo habitacional.

El Cisneño tiene vocación por el arte musical y desde luego sus aptitudes son envidiables, de tal manera que si tomamos en cuenta el escaso número de habitantes, es verdaderamente motivo de sorpresa y admiración el hecho de que en la actualidad se puedan contar con tres bandas de músicos perfectamente bien organizadas, y dos coros de alta calidad artística.

El Museo de Arte religioso ubicado en un amplio subterráneo de la Basílica guarda los tesoros artísticos que son testimonios del amor y veneración del pueblo de Loja y Provincias vecinas a Nuestra Señora de El Cisne.

 

Origen Histórico de la Advocación

 

Advocación de la Viergen del Cisne

Existen dos documentos que hacen alusión al origen de la advocación de la virgen: "la relación del Anónimo Adicionador de los anales de Montesinos" de Fernando Montesinos; y la "Crónica de la Provincia de los Doce Apóstoles del Perú" de Fray Diego de Córdova y Salinas.

El primer documento, denominado: "Los anales de Montesinos" constituye un testimonio importante, pues aún cuando este autor español no fue un testigo presencial de los hechos, cree que la Virgen "aparece por revelación". Sostiene que debido a una hambruna y la difícil situación de los pobladores por los españoles, se les apareció la Virgen a los principales del pueblo, el 12 de octubre de 1594. Esto motivó a fundar una iglesia, que dieron el nombre: "Nuestra Señora de El Cisne". El documento señala, que la Imagen es de una Vara, similar a la de Guadalupe, de color trigueño, y que su fiesta se celebra en el mes de diciembre.

El segundo documento, "Crónica de la Religiosísima provincia de los Doce Apóstoles de Perú" de Fray Diego de Córdova y Salinas de 1651, transcribe el testimonio certificado del padre José Lucero, Vicario y Párroco de la doctrina del Cisne. De acuerdo a este criterio, la fecha del origen de esta advocación es el año 1596. El religioso que fue párroco de este pueblo certifica que en dicho pueblo se encuentra una imagen con un niño en la mano, que fue traída por los indígenas desde Quito. Sostiene que las en honor a esta imagen se celebra una fiesta el 8 de septiembre, donde frecuentan los vecinos de Loja y Zaruma.

Las Motivaciones Históricas del origen de el  nombre del Cisne

La palabra "cisne" de origen español fue establecida por el obispo Luís López de Solís, a la efigie obtenida por los indígenas del Chayalama, alrededor de 1594. Dos años más tarde, este fue generalizado a la población por parte del mismo sacerdote, con motivo de su visita a este asentamiento nativo.

Los historiadores lojanos, Riofrío y Jaramillo, han explicado que el extraño nombre de “El Cisne” de una ave blanca, acuática y europea con el que se bautizó a la Virgen local, correspondería al mito europeo del héroe Lohengrin hijo de Persival, caballero del Santo Grial, que diera origen a  la Orden de Caballeros del Cisne, en memoria del ave con quien se asociaba dicho héroe. Sin embargo, el hallazgo del ave Pisaca, que representaba a la  diosa paltense de la fertilidad, nos permite sugerir que, el Obispo Solís, al cual se le atribuye la idea del nombre de la Virgen, debió tomar en cuenta este detalle para bautizar al milagro y volverlo aceptable en las mentalidades de los paltenses.

Las interpretaciones de historiadores del nombre y el lugar: Cuizne y Orden de Caballeros del Cisne. No son convincentes.

Otra interpretación

La Novena en honor a la Santísima Virgen del Cisne nos cuenta que: “El Cisne, villorrio indígena, cercano a la laguna Zarihuiñay, hasta hoy muy frecuentado por los llamados brujos, y contiguo a una roca escarpada, llamada Potochuro, fue sin duda alguna, un oratorio religioso de alguna de las parcialidades Paltas y los del Cisne, que talvez pertenecían a algunas de éstas, eran muy aferrados a sus superticiones” .

Zuri= Ave o lugar con aves (tienen el color entre pardo y blanco; no vuelan por alto mas a vuela pie ,son muy ligeras; corren más que un caballo” (Garcilaso)
Huiñay= siempre. Ejemplo “Huiñay Huayna= siempre joven) (Garcilaso)
Poto= calabaza (término usado hasta hoy). Sirve para llevar agua
Churo: caracol (animal relacionado con el agua, igual que la tortuga)

Fue necesario que para que esta Virgen con un nombre tan extraño fuese aceptada por los indios, que los españoles integraran un patrón no cristiano. Al reemplazar a los incas, se adueñaban del poder y de la preeminencia frente a llactayos y forasteros que debían reconocerlos como tales. Fue sin duda, una acción bien premeditada que partía del profundo conocimiento de los andinos.

 

Año Hito Histórico
Antes de 1500 La presencia de los Paltas.
La región de los Paltas tenía cinco Señoríos, los Calvas, Garruchambas (Paltas) y Ambocas que se ubicaban en la zona centro sur  los Chaparra , Malacatos , que se ubicaban en la actual ciudad de Loja, y Malacatos-Vilcambamba, respectivamente..
En el CHAYALAMA, existían tres parcialidades: Ari, Ganajapa y Nona.
1594 Aparición de la virgen.
El documento denominado: "Los anales de Montesinos" constituye un testimonio importante, pues aún cuando este autor español no fue un testigo presencial de los hechos, cree que la Virgen "aparece por revelación". Sostiene que debido a una hambruna y la difícil situación de los pobladores por la presencia de  los españoles, se les apareció la Virgen a los principales del pueblo, el 12 de octubre de 1594. Esto motivó a fundar una iglesia, que dieron el nombre: "Nuestra Señora de El Cisne". El documento señala, que la Imagen es de una Vara, similar a la de Guadalupe, de color trigueño, y que su fiesta se celebra en el mes de diciembre.
1594 El origen de la palabra Cisne.
La palabra "cisne" de origen español fue establecida por el obispo Luís López de Solís, a la efigie obtenida por los indígenas del Chayalama. Dos años más tarde, este fue generalizado a la población por parte del mismo sacerdote, con motivo de su visita a este asentamiento nativo.
 1617 Desarraigo de los habitantes del Chayalama a  Chuquiribamba e incendio del primer templo de la Virgen
Dado la existencia del reducido número de habitantes y las limitaciones de sacerdotes para atender a las doctrinas, el Licenciado Diego de Zorrilla, "Oidor de la Real Audiencia de Quito", ordenó quemar sus ranchos y sean enviados al pueblo de San Juan de Chuquiribamba, para facilitar el proceso de catequización. Al arribar a ese lugar se levantó una gran tempestad y viento que destruyó las viviendas. Esto hizo que los nativos del lugar pidieron a los cisneños abandonar este lugar. Este hecho dio origen a la fama de la Imagen. Su renombre alcanzó a Loja y la villa de Zaruma; lo cual a su vez permitió iniciar la fundación de la cofradía avalizada por el Obispo de Quito.
1680 Apropiación de la fiesta de la Virgen por parte del poder asentado en Loja y desplazamiento de los indígenas del Cisne en la organización de la fiesta.
Ello se realizó a través de la creación de la Hermandad de los “Caballeros de Nuestra Señora del Cisne (COFRADIA), en la que se agruparon todos los miembros de la elite terrateniente lojana.
1736 Proceso de legitimación de las tierras a favor de los pobladores del Chayalama.
Esta obligó a retirarse a José Manuel Sánchez y su socio Juan Ramón Ortega y Alba de estas fincas en polémica, debiendo recibir de los caciques del Cisne la cantidad de 500 pesos al contado. De esta manera, Ortega “entregaba” estos terrenos para el culto a la imagen y la terminación del retablo del templo; es decir, estos no donaron, sino devolvieron las tierras a la Cofradía. Al respecto dice el Padre Celi: “Dos hombres arrepentidos que se salvaron de la sentencia popular”.
1829 El decreto BOLIVARIANO para la instauración de la feria de Loja.
Se concede privilegio de feria y exención de derechos a todos los efectos que se expendan en ella, desde el 10 de agosto hasta e 12 de septiembre de cada año, DURANTE LA FESTIVIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE EL CISNE.Esta disposición que concedió el traslado de la romería de la virgen a la ciudad, perjudicó a la parroquia de El Cisne, debido a la exclusión de esta tradición que se venía cumpliendo el pueblo, el 15 de agosto. Este derecho fue restituido cuatro años después, por el reclamo de sus pobladores.
1873 El Cisne como parroquia civil.
Bajo la presidencia de Gabriel García Moreno. El Cisne fue elevado a la categoría de Parroquia Civil, con jurisdicción propia.
1895 Revolución Liberal.
se dictó la Ley de Instrucción Pública  el 29 de mayo de 1897 que instituyó la educación laica, gratuita y obligatoria en todo el país que quitaba parcialmente a la iglesia la formación de la juventud y plantearon la separación de la iglesia del estado
 8 de Septiembre 1930 Coronación de la Virgen
El obispo de Loja Dr. Guillermo José Harries Morales, luego de recibir en 1928 el visto bueno del Vaticano para la Coronación de la Virgen, estableció el 8 de Septiembre de 1930 la fecha para el evento.
1930 Construcción de la escuela Abdón Calderón.
La escuela fiscal de niños Abdón Calderón apareció alrededor de 1930 con el carácter de uní-docente.
1934 Construcción del actual templo.
Alrededor de 1932 fue destacado el religioso Ricardo Fernández Guamán de origen cisneño para liderar la construcción del nuevo templo de la virgen. En este periodo la administración eclesiástico en la Parroquia incluía: la casa conventual, la hacienda y la iglesia.
 1944 Construcción de la vía San Pedro-El Cisne
Dada la inexistencia de acceso carrozable, el religioso Ricardo Fernández realizó el diseño de la carretera San Pedro-El Cisne e impulsó su consecución a través del sistema de mingas, lo cual concluyó alrededor de 1942.
1944 Presencia de los oblatos en la Parroquia de El Cisne.
La transmisión de la administración del Santuario de El Cisne por parte de la Diócesis a la Comunidad de Oblatos tuvo lugar en el marco de muchas limitaciones propias de La época.
1955 Incendio de la Imagen.
El hecho acaeció en la iglesia de San Sebastián en Loja.
 En octubre 1949 Parcelación de la hacienda.
Un grupo de alrededor de medio centenar de moradores solicitaron al Ministerio de Prevención Social, se reconozca la hacienda del Santuario en calidad de comuna.
1976 Creación del colegio Nacional “El Cisne”
El 16 de febrero de 1976 se autorizó el funcionamiento del primer curso , inicialmente con maestros de la escuela Abdón Calderón
1978 Inauguración de la carretera San Pedro-El Cisne.
Construido por el ministro d obras públicas General Ángel Polibio Vega Mora militar de origen cisneño.
1978 Inauguración de la carretera San Pedro-El Cisne.
Construido por el ministro d obras públicas General Ángel Polibio Vega Mora militar de origen cisneño.
 1994 Defensa de su reliquia histórica.
El Cisne contra la comercialización de la fe y la salida de la imagen a Quito; Agravio, sacrilegio y prodigio, al celebrar los cuatrocientos años de la permanencia de la virgen en el Santuario de El Cisne.
2001 La toma del Santuario del Cisne en respaldo de los oblatos.
El 6 de diciembre del 2001 un grupo numerosos de cisneños se tomaron las principales instalaciones religiosas de Santuario: la Basílica y el convento, en protesta de la disposición diocesana de negar la negociación de contrato con los oblatos. Primer Firma del  primer acuerdo de la comunidad   con el clero  para trabajar en obras sociales de la parroquia.
2006 La REBELION DE LOS  PALTAS: LA TOMA DEL SANTUARIO
El pueblo de El Cisne contra la enajenación de su patrimonio; la diócesis de Loja venía gestionando a su favor ante el INDA la legalización del algunos predios patrimoniales considerados cisneños. La Junta Parroquial apoyado con la CONAIE y la CONFEUNASSC neutralizo estos trámites.
Principales argumentos para la toma del Santuario.
  • Pretender privatizar el patrimonio Ancestral del Cisne.
  • Por la constante discordia entre la Diócesis y el pueblo de El Cisne desde tiempos ancestrales.
  • Ausencia de información sobre los donativos de la imagen e incumplimiento del acuerdo del 2001 entre la curia y el pueblo.
  • Abuso de autoridad y nepotismo del cura encargado del Santuario
2006-2007 Persecución y encarcelamiento a los defensores del patrimonio
2007 Elaboración del Plan de Desarrollo Estratégico Participativo de la parroquia El Cisne
2007 El retorno a la comunidad ancestral del pueblo Paltas:
Por resolución del CODENPE se legaliza El Cisne comunidad indígena del Pueblo Paltas.

 

Romería de la Virgen del Cisne

Conforme a la investigación histórica del Canónigo Francisco Riofrío descrita en su libro LA ADVOCACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL CISNE, desde tiempo inmemorable se celebran las romerías a nuestra ciudad por iniciativa del Cabildo “titulo de Patrono y Protector del Cisne”; el más religioso indica que esta tradición la encontramos mencionada en la acta más antigua que se registra en el archivo Municipal de fecha 21 de septiembre de 1779, y que “ya entonces estaba establecida y en práctica corriente, una cierta ritualidad observada por las autoridades y vecinos, la misma que habíase seguido como norma y regla cuantas veces se ordenaban dichas romerías” al Cabildo incumbía el deber de trasladarse en Corporación al encuentro de la Imagen…

Cabe señalar que las romerías adquieren fechas fijas a partir del año de 1830 en el que se da cumplimiento a los dispuesto por el Libertador Simón Bolívar mediante decreto suscrito en la ciudad de Guayaquil con fecha 28 de Julio de 1829, cuyo texto fue expedido como respuesta favorable a la petición del Cabildo Lojano realizada mediante sesión del 8 de mayo de este último año en la que, entre otras propuestas, se expresa: “Pídase la traslación de la romería del Cisne a esta Capital, exenta de todo derecho”.

Afirma  el Canónigo Riofrío que el Libertador Bolívar no tardó en conceder la gracia que se pedía, expidiendo al efecto un decreto que dice: “Simón Bolívar, Libertador, Presidente de Colombia, etc.,  etc. Vista la petición de varios vecinos de Loja con el informe de la Junta Provincial del Distrito, y deseando arbitrar del mejor modo la suerte  de los pueblos que a consecuencia de la pasada guerra han tocado a su ruina, decretó: Art. Único: Se concede privilegio de feria y exención de derechos a todos los efectos que se expendan en ella, desde el 1 de agosto hasta el 12 de septiembre de cada año, durante la festividad de Nuestra Señora del Cisne, que antes se celebraba en la parroquia de ese nombre, y que de acuerdo con la Autoridad Eclesiástica de aquella Diócesis, se trasladará anualmente a la ciudad de Loja. El Secretario del Despacho General, queda encargado de la ejecución de este Derecho. Dado en Guayaquil el 28 de Julio de 1829.- Por su Excelencia el Secretario General.-José D. Espinal”.

Las festividades que se inician con la llegada a nuestra ciudad de la imagen de la Virgen del Cisne representan un acontecimiento enraizado en las tradiciones religiosas y culturales más significativas del pueblo de Loja, en el que nuestro Cabildo siempre ha cumplido el papel protagónico. Jamás esta entidad, con su Alcalde a la cabeza, renunciará a ejercer con responsabilidad el mandato que le ha entregado el pueblo, a sumir con firmeza esta representatividad y a cumplir con sus objetivos en busca del desarrollo integral de Loja, que implica no solamente el ámbito económico sino también el rescate y protección  de nuestros valores religiosos y culturales que contribuyen significativamente a configurar la base de la lojanidad, sentimiento con el que todos nos identificamos.
 

Bienvenida Virgen del Cisne

“Que bella eres Reina del Cisne, que bella eres. Tus ojos son como dos  palomas que en raudo vuelo…” Tallada por el escultor español  Don Diego de Robles, talló en un tronco de cedro fino, la figura de una mujer trigueña, teniendo como referencia la imagen de la Virgen de Guadalupe, a petición de los pobladores cisneños, la cual es venerada  bajo la advocación  de nuestra Señora del Cisne.

El nombre del Cisne surgió el 12 de Octubre de 1594, durante una terrible sequía que asoló a los indígenas de Llambuca – Ambocas como se conocía a El Cisne. 

Es allí cuando a una bellísima pastorcilla se le apareció una niña y le pidió le construyeran una ermita. En 1595, a petición de los indígenas,  el artista Diego de Robles talló una escultura, en cedro rojo oscuro que mide 66 centímetros.

Basílica del Cisne

Desde el inicio de la devoción a la Virgen del Cisne, se han edificado cuatro templos, el primero, una humilde choza con techo de paja; el segundo, una ligera ampliación del primero que se acondicionó con techo de teja; el tercero inició su construcción  en el año de 1750, en él se mostraron algunas imágenes religiosas elaboradas por integrantes de la famosa Escuela Quiteña, y, el actual templo, se construye a partir del 15 de agosto de 1934 concluyendo su edificación el 17 de noviembre de 1978, erigiéndose como Santuario de gran importancia en Latinoamérica. Su Santidad Juan Pablo II, lo elevó a la categoría de Basílica en el año de 1980.

Casa del Peregrino

Es un espacio físico que acoge al peregrino, ofreciendo salones para reuniones y hospedaje a bajo costo para quienes buscan descanso y tranquilidad en este rincón de espiritualidad.

Museo

El Museo de Nuestra Señora del Cisne, guarda la infinidad de obsequios que los peregrinos han hecho a la Sagrada Imagen.  Se exhiben además objetos valiosos de arte religioso, tal es el caso del retablo del altar mayor de la tercera iglesia construida en El Cisne.
EL NUEVO OBISPO DE QUITO

El excelentísimo fray Luis López de Solís fue designado cuarto obispo de Quito y su consagración tuvo lugar el 18 de febrero de 1594. A fines de ese mismo año emprendió la visita pastoral de su inmenso obispado que entonces comprendía lo que es actualmente la República del Ecuador y parte de Colombia y Perú.
 

La visita a Loja

Al visitar nuestra dilatada región y encontrarse en el corregimiento de Ambocas con una capillita construida por los indígenas en la cima de un escarpado pico de la cordillera andina y dentro de ella una imagen tan hermosa de la Virgen María, el obispo de Quito resolvió darle el nombre de NUESTRA SEÑORA DEL CISNE  en virtud de la similitud con el paraje europeo en donde se asentaba el Orden de ese nombre.

Se cree que monseñor Luis López de Solís era un caballero de la Orden  de Nuestra Señora del Cisne y un amantísimo devoto de esta advocación, ya que inclusive en los meses que permaneció en la ciudad de Loja creó también la cofradía de Nuestra Señora del Cisne que luego la oficializó ante las autoridades eclesiásticas del Ecuador y de Roma, dándole así un sello definitivo y legal a esta advocación, la primera y única que con tal nombre se estableció en el Nuevo Continente.

La imagen  allí venerada-tallada en Quito  por el artista español Diego de Robles- la habían mandado a trabajar los indios de esa comunidad a raíz del milagro que les hizo la Virgen María enviándoles la lluvia cuando ya estaban dispuestos a abandonar la región después de una prolongada sequía. Esto ocurrió entre los años 1594 y 1596. El poblado que se formó luego en ese lugar, tomó el nombre de El Cisne en honor a la Virgen denominada  Nuestra Señora del Cisne.

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