Durante muchos años, tal vez desde la creación del Municipio de Loja, esta institución tuvo dos características con relación a su jurisdicción: cuidó de los intereses de los ciudadanos que eligieron democráticamente a sus autoridades y por otra parte quienes administraron la entidad, permitieron que el pueblo de la jurisdicción de este Municipio, pueda incursionar en él para participar de alguna manera en su administración y conducción.
Hay muchas maneras de representar los intereses de un grupo o de la mayoría y hay otras tantas de permitir la participación en la administración de la cosa pública. Quienes no votamos por los Alcaldes que fueron electos en nuestro tiempo, nunca fuimos invitados a participar en sus gestiones y menos aún en su administración, ni como funcionarios, peor como fiscalizadores de su gestión.
Hoy, esta Administración Municipal, invita al pueblo del cantón Loja, a participar en su administración, fiscalizando y combatiendo la corrupción de adentro y de afuera, participando en la gestión y orientando a la alcaldía y sus funcionarios, para que no se separen nunca de los intereses del pueblo Lojano.
Las leyes ecuatorianas establecieron las reglas del juego relativas a estos dos temas, el Alcalde solo daba cuenta de sus actos al cabildo y a la Contraloría General de Estado y nombraba a quien consideraba digno de su confianza por la razón que estimare más valedera. Con estas reglas del juego entonces, lo que debía cualquier interesado en manejar la cosa pública de la Alcaldía de Loja, era solamente ganar las elecciones y administrar de acuerdo con la fiscalización del Cabildo y de la Contraloría, de acuerdo a sus propios intereses.
¿Cómo se gana una elección?, es un tema que es ya conocido por el pueblo, en las diferentes etapas por las que nuestra imperfecta democracia ha discurrido. Hemos sostenido que la falta de cultura, educación y formación de nuestro pueblo, se origina en la negativa de quienes han administrado el estado, en cumplir con la obligación de prestar los servicios educativos y formativas indispensables a la población y además una mínima nutrición, para que los niños puedan fisiológicamente estar en condiciones de asimilar esa educación y esa formación. El no contar con un pueblo culto y educado es una ficha a favor de quienes puedan y quieran manipularlo y llevarlo incluso a votar en contra de sus propios intereses.
Si a esta situación se le suma las grandes fortunas que se invertían en las empresas electorales, es muy improbable que una persona contraria a todo este sistema de elegir y administrar, pueda llegar a ocupar la dignidad de Alcalde. Las condiciones en las que Jorge Bailón llegó al poder cantonal son discutidas y no son aceptadas por los empresarios electorales ni por los administradores del viejo sistema, no aceptan para nada, que un hombre sencillo pero bien formado, con claridad política de saber a dónde va, hacia el autentico servicio del pueblo de todo el cantón, les haya ganado dos veces, sin necesidad de invertir grandes fortunas y sin ser parte de ninguna empresa electoral y en consecuencia sin ninguna obligación de retribuir a nadie, ni favores ni recursos económicos.
Oswaldo Guerrero Aguirre